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Entrevista
Dr. R. Esperante: "La ciencia no es un dios"
Entre el 4 y el 7 de febrero, la Universidad Adventista del Plata fue la anfitriona de las "Jornadas de Creacionismo, Evolución y Educación". En ocasión de este encuentro. La Agenda tuvo la posibilidad de dialogar con el Dr. Raúl Esperante, quien compartió su parecer acerca de los tópicos abordados durante la Jornada.
Este encuentro fue organizado por el Instituto de Investigación en Geociencia, cuya sede sudamericana se encuentra en la UAP. Cabe destacar la presencia del director del Instituto de Investigación en Geociencia de Loma Linda (EE.UU.), Dr. Jim Gibson, y de los Dres. Raúl Esperante y Ronald Nalin, investigadores de dicho Instituto. Los profesionales mencionados fueron expositores en las Jornadas.
Además, estuvieron presentes: el director del Departamento de Educación de la División Sudamericana de la IASD, Pr. Carlos Mesa; el departamental de Educación de la UA, Pr. Horacio Rizzo; el Rector de la UAP, Cdor. Oscar Ramos; el Vicerrector Académico, Cdor. Rubén Boidi y el Vicerrector Económico-Financiero de la UAP, Cdor. Germán Lust,
En ocasión de este encuentro, La Agenda tuvo la posibilidad de dialogar con el Dr. Raúl Esperante, quien compartió su parecer acerca de los tópicos abordados durante la Jornada.
-Ante el sincretismo preponderante en todas las áreas del conocimiento, ¿cómo distinguir creacionismo de evolucionismo?
-Como en muchas áreas del conocimiento, existen zonas grises en estas definiciones y, en realidad, no es fácil establecer una delimitación clara y precisa entre creacionismo y evolucionismo.
Es que, existen creencias que están en medio como, por ejemplo, la evolución teísta, que incorpora los conceptos y mecanismos de la evolución al modelo bíblico de la creación. Acaba siendo más evolucionismo que creacionismo.
Un creacionista estricto consideraría que el planeta tierra fue creado hace pocos miles de años, mientras que un evolucionista, no aceptaría aquella postura y, probablemente, ni siquiera la existencia de Dios, sino que explicaría el origen del universo como resultado de cambios materiales, naturalistas, a lo largo de millones de años.
-¿Qué papel juega la educación cristiana en esta puja?
-Lamentablemente es una puja. Hay poco diálogo y por esto es una puja, un conflicto. Debería ser un debate de ideas y, lamentablemente no lo es, porque existen posiciones muy encontradas. De esto se desprende la importancia de la educación, sea esta cristiana o no. Ninguno de los dos tipos de educación, si podemos definirlas así, está desarrollando su labor de una manera efectiva para solucionar esta puja.
Desde el lado de la educación cristiana, yo sugeriría que enseñásemos a nuestros estudiantes a saber razonar y a encontrar pruebas y evidencias tanto para la creación como para la evolución, a saber discernir entre aquello que es demostrado y lo que es especulación, hipótesis, idea sugerida. Tanto en creacionismo como en evolucionismo, las ideas que se proponen son precisamente eso: ideas. No han sido demostradas ni probadas.
Algunas ideas encajan unas con otras lo suficientemente bien como para construir una hipótesis y llegar a una teoría. Enseñemos a los estudiantes cómo funciona la ciencia, cómo leer la Biblia y cómo sacar buenas conclusiones de ambas, pues no necesariamente están en conflicto. Esto resultará en un mejor diálogo entre ambos grupos.
-¿Cómo atender a los cambios que se dan en el ámbito del conocimiento, sin perder de vista los principios bíblicos?
- Esta es unas de las dificultades con la que se encuentran las familias cristianas y los profesores: ¿cómo utilizar los libros de texto comunes?, y, ¿cómo enseñar los conceptos que prevalecen en la ciencia y mantener la creencia y la fe en el relato bíblico de la creación? No es fácil, pues la ciencia ha adquirido un estatus de superioridad en relación con las demás áreas del conocimiento y, a mi juicio, eso ha dañado tanto a la ciencia como al resto de las áreas.
La ciencia ha sido entronada y en los medios de comunicación, en general, se la presenta como algo definitivo. La ciencia no es un dios, no brinda respuestas definitivas, es cambiante. Lo que ahora es verdad, mañana no lo es, porque se descubren nuevas pruebas, nuevos datos, se cambian las ideas. Esto lo hemos visto en el pasado; la ciencia ha ido evolucionando.
Debo decir que nuestros hijos no tienen razón para perder su fe, aunque, aparentemente, ciertos aspectos de la ciencia parecerían contradecir lo que dice la Biblia. De esto se desprende el hecho del estudio de ambas para encontrarles el sentido. Llega un punto en nuestras vidas en el que debemos tomar decisiones relativas a aspectos que escapan a lo material. ¿Qué paradigmas acepto ante esta situación? ¿Qué modelo adopto para la trascendencia de la vida? Estas cuestiones abarcan muchos campos y, ni la religión ni la ciencia son capaces de responder a todos. Aquí es donde entra en juego la fe y el modo de la decisión.
-Con respecto a las Jornadas, ¿cuál ha sido la recepción de los participantes ante la temática abordada?
- Ha sido positiva. La recepción de los temas ha hecho reflexionar acerca de cuál es el fundamento de lo que creen. Este era el objetivo primordial de los encuentros.
-Esta es su primera visita a la UAP. ¿Qué opinión le merece esta Institución?
-Estoy encantado de estar aquí. Me ha gustado mucho el campus, la gente, los profesores, el personal de servicios. Sobre todo, me ha gustado la filosofía reinante en esta Universidad: de servicio, de buscar conocimiento, de humildad y honestidad con lo que sabemos y con lo que no, y el deseo de transmitir a los estudiantes esos valores. Y, una constante que me han expresado personas que residen, trabajan y estudian aquí, es el énfasis que se hace en el desarrollo espiritual, al tiempo que en el intelectual.
-¿Cuáles serán los paradigmas a tener en cuenta en esta vorágine que el conocimiento propone?
-En las instituciones académicas superiores solemos educar en diversas ramas del conocimiento y nos centramos en aspectos técnicos muchas veces.
Los estudiantes, los padres, los profesores, la sociedad, deben saber que hay aspectos a los que no siempre prestamos atención, especialmente uno: el avance del posmodernismo en las sociedades occidentales.
Esta influencia se está extendiendo a todas las áreas del conocimiento y de la sociedad, desde la política a la economía, desde la filosofía hasta la educación, y se enseña velada o abiertamente en nuestras escuelas en general. El posmodernismo está afectando a regímenes políticos y a instituciones educativas. Como consecuencia, todo es relativo, no hay principios definidos. El bien y el mal desaparecen en un tono de grises. En definitiva, se destaca lo que cada persona piensa acerca del bien o del mal. Todo se convierte en una cuestión de matices.
Como cristianos sabemos que eso no es lo que Jesús nos enseña. Si tuviera que elegir un aspecto con el cual trabajar con los estudiantes y con el personal educativo, sería: cómo descubrir el posmodernismo en la sociedad y cómo educar para no adoptar esta tendencia.
Ultima modificacion: 13 de Febrero de 2008
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