El grupo JAM en Hermoso Campo
Sirviendo en Hermoso Campo
El grupo de Jóvenes Adventistas Misioneros (JAM) surgió en la Universidad Adventista del Plata (UAP) en el año 1993. Este grupo se conformó con el deseo de realizar actividades a favor de la comunidad. Desde entonces, el JAM ha tenido la oportunidad de visitar varios países, como Perú, Bolivia y Paraguay, y varias provincias de la Argentina, como Salta, Jujuy, Misiones, San Juan y Chaco. Las actividades están enfocadas a la construcción y refacción de edificios, a programas de salud comunitaria, asistencia médica, social, educación y evangelismo.
Este año el proyecto era continuar con la tarea que el año pasado (http://www.uapar.edu/es/hermoso_campo/) se había iniciado: concretar el techo y el piso del templo de la localidad de Hermoso Campo, Chaco. Aunque el viaje estaba previsto para el 19 de julio, las condiciones de emergencia sanitaria a raíz de la Influenza A H1N1, impidieron que el grupo integrado por aproximadamente 50 personas se movilizara para tal fin.
Pero esto no impidió que un grupo de 11 personas (10 mayores y un menor), viajaran el 25 de julio para poner manos a la obra en este desafío. Llegados a esta población chaqueña, fueron hospedados en una casa y atendidos por los miembros de la Iglesia local. “La idea era realizar las tareas de techado y terminaciones del piso en un lapso de seis días, pero la sorpresa fue que en solo tres se concretó lo planificado”, nos comenta Luis Salcedo, componente del grupo. Gracias a las donaciones que se pudieron recoger, se compraron las aberturas y se comenzó con el revoque de la construcción. Las aberturas serán colocadas en el mes de septiembre por un grupo de alumnos que viajará para con este objetivo.
“Fue hermosa la experiencia que tuvimos. El grupo, aunque diverso, colaboró y se esforzó armónicamente. He trabajado en muchos grupos de construcción, pero como este… No puedo salir de mi asombro. Cada uno dio todo lo que pudo”, nos comenta Luis. “Dios posibilitó que viviéramos una experiencia de servicio, por lo cual no dejaremos de agradecer”, concluyó.
Al pedirle a Luis que recuperara un momento de lo vivido, destacó: “Fue muy lindo realizar el culto el miércoles en el templo sin ventanas, improvisando un sistema de iluminación. Cincuenta personas se mantienen fieles al congregarse tanto los sábados como los miércoles. Dios realizó un milagro: desde conseguir los donativos suficientes para tal fin, hasta la posibilidad de llegarnos hasta el lugar, aunque por la emergencia sanitaria, solo fue la quinta parte del grupo”.
Última actualización: 07/08/2009

