Testimonios del Proyecto Andresito

 

Testimonios

Durante estas vacaciones al leer el libro de hechos soñé con hacer lo mismo que esos increíbles apóstoles. Y mi corazón saltó de alegría cuando Dios cumplió mi sueño por medio del JAM de participar de un viaje misionero.

Y así comenzó una experiencia que nunca olvidaré, porque al dar uno recibe mucho más de lo que ha dado. Sí, esto es verdad; y pagué para trabajar… pero la felicidad que me dio compartir la Palabra de Dios es algo inigualable. En cada rostro de esas personas que asistí aprendí a ver a Jesús y se que cuando El me diga al final de los días -cuando lo hiciste a uno de estos pequeños, a mí lo hicisteis- recordaré el viaje a Misiones con el JAM.

Mariel Ravinovich – Estudiante de Traductorado de Ingles.


El viaje a Misiones a representado una de las experiencias más simpáticas y marcantes de mi vida. La obra que se realizó allí no hay duda, ha sido producto de un proyecto trazado por Dios y guiado por su Santo Espíritu para conmover corazones y fortalecer la fe de cada uno de sus siervos. Me siento feliz de haber sido utilizada por Dios y de haberlo hecho con personas significativas.

El inicio resulto fascinante cuando recibieron los hermanos de iglesia y nos dieron la bienvenida; después nos dirigimos a otro lugar para visitar un grupo aborigen al que apreciamos enseguida por su calidez y expresión artística y al que pudimos acercarnos a través de los cantos y juegos que los chicos realizaron para ellos. Realmente experimenté algo nuevo, supe por primera vez lo que era entrar en contacto con gente un tanto relegada por la sociedad, con creencias y cultura totalmente diferente a la nuestra, y agradecí a Dios por eso.

Los días siguientes iban a resultar divertidos al trabajar unidos en la construcción de los cimientos de una iglesia y al mismo tiempo llevar la invitación de la Palabra de Dios, es decir preparar el otro terreno para la edificación del cuerpo de Cristo.

Todo fue una bendición, se hizo en equipo y Dios bendijo el esfuerzo.

Al fin de los pocos pero maravillosos días nos dividimos en grupos de 6 o 7 para visitar otras localidades y otras iglesias y trabajar en pro de su mantenimiento y repartición de más invitaciones a escuchar la Palabra de Dios. Fue otra actividad que finalmente produjo gran entusiasmo para llevar a cabo la Sociedad de Jóvenes que el sábado de tarde tuvimos y que reunió todo lo vivido en un solo momento. Momento que instó a chicos y jóvenes, viejos y adultos a comprometerse aún más por la causa de Dios. Después de esto nos despedimos para venir gozosos y llenos de Dios.

Jesús dijo: “la mies es mucha y hay gran necesidad, pero son pocos los que al campo van”. Creo que la invitación está dada, de cada uno depende que elijamos ir o no.

Natalia Ruiz – Estudiante de Medicina.

 

JAM – Misión 3:16 “Andresito – Misiones”

Es difícil poder transmitir el significado de este viaje en una sola frase. Salí con la convicción de que ayudaría a muchas personas, pero regresé con la satisfacción de haber sido yo el realmente bendecido por Dios. Pensaba que iría a darlo todo, pero comprendí que esa humilde gente sí lo dio todo! Ha sido la mejor experiencia que he tenido en estos tres años en la UAP y comprobé que la mayor felicidad del ser humano es ver realizada su tarea y ser útil a los demás. Ese poco que dimos marco una diferencia en Andresito, y la mayor satisfacción de nuestras vidas.

Ronald Cárdenas – Estudiante de Contador Público.

 

“La mejor forma de ayudarte es ayudar”…

Ni me imaginaba lo que me esperaba, es mas, no estaba en mis planes…, lo que si te puedo contar es que la pasión por servir me mueve desde chico, quizá por eso es que me aventure a este viaje.

Al principio pensé que iba más en un plan de “turismo-aventura”, imagináte, selva, verde, animales salvajes, tribus aborígenes, cataratas, etc. Ideal para pausar el frió julio.

Una vez allí tengo que ser sincero, me pareció que la gente que nos esperaba no tenía mucha motivación o confianza en el proyecto. Pero, parar en una chacra, con animales, árboles frutales, dulces y pan casero, no esta mal por una semana…

Pero ya el primer día las cosas empezaron a “tocarme”, me di cuenta que la tribu aborigen que visitamos estaba mas falta de afecto, besos y abrazos que todos los alimentos y ropas que les llevamos. También lo sintieron así el resto de la “tribu”.

Luego el llegar a un terreno rodeado de yerba, maleza y pinos, y ver como con la voluntad de los chicos en pocas horas eso se transformaba en “los cimientos” de una futura iglesia, valla que te termina de “tocar”.

Ya al tercer día todo era diferente, el espíritu de los chicos, los líderes y los hermanos que nos recibieron, había tomado conciencia de lo que éramos capaz de hacer, y de lo que la gente estaba necesitando que se haga.

El pueblo ya nos identificaba, y ya no nos saludaban como “bichos raros”, sino que ya éramos los “misioneros” (valla paradoja…).

Los días fueron pasando, para unos rápidos, para otros lentos, pero lo que si para nadie del grupo pasaban como uno mas. Cada día nos enseñaba algo, cada acto, charla, entrega, cada palabra, y por sobre todo, cada abrazo y cada sonrisa que trasmitíamos nos enseñaban algo, nos sumaba algún “centímetro” que aportaba a nuestro crecimiento, a nuestra “experiencia”.

Andresito no fue el mismo luego de una semana allí, todo lo que nos impacto para mal al principio, ahora lo extrañamos. Todos esos sentimientos de impotencia e injusticia que nos afloraban en cada visita, en cada pedido de ayuda, en cada pies descalzo, en cada casa humilde, en cada cara triste…, en cada uno de los que visitamos con sus necesidades, simpleza y preocupación, todo eso había sido, y será una de las escuelas mas impactantes en la formación hacia el SERVICIO.

Y pensar que ELLOS creyeron que eran los que le tocaba “recibir”, pues en este injusto juego materialista que nos toca vivir, que pueden llegar a dar?. Mas de lo que te imaginás, mas de lo que quizá vos y yo podemos dar. Ellos tienen el oro que el mundo obvia, ellos tienen el AMOR.

Los hermanos que nos hospedaron pensaron que tenían por delante una semana de trabajo, nunca imaginaron que esa semana era solo el comienzo…

Y nosotros, nunca imaginamos que en una semana se podía aprender tanto y tan profundo en la escuela, en la escuela de la vida.

Marcelo Bicental – Personal de la Universidad Adventista del Plata.

 

Última actualización: 30/10/2008

 

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